Nietzsche habló del eterno retorno hace tiempo: la idea de que todo lo que ha ocurrido volverá a ocurrir, una y otra vez, infinitamente.
Buenaventura llevaba una semana sin agua y en Quibdó, la energía se va y vuelve, estos son solo dos ejemplos de los problemas que enfrentan los pueblos negros de Colombia, como si el Estado colombiano practicara su propia versión de ese ciclo, pero como esto no es filosofía sino racismo estructural. Y lo que se repite no es el destino de estos territorios, lo que se repite es una estructura; presupuestos que se aprueban sin estos territorios adentro, planes que llegan a medias o no llegan, y para acabar de ajustar, gobiernos locales que heredan la precariedad y la administran, promesas que se reciclan cada cuatro años sin que cambie casi nada, una estructura de decisiones políticas e institucionales que cada gobierno renueva,
¿Y quién la sostiene desde abajo? También nosotros. Lo que normalizamos, lo que toleramos, aquello frente a lo que dejamos de indignarnos, cuando una crisis dura lo suficiente, deja de parecer crisis y ya empieza a parecer paisaje, es muy peligroso ahora que el abandono nos parece inevitable, cuando lo asumimos como algo que ya sabíamos, como algo que “así es y así tiene que ser, el abandono también se vuelve cíclico cuando dejamos de creer que puede ser de otra manera”.
Los pueblos negros de Colombia han sobrevivido cosas que estaban diseñadas para destruirlos, y aun así siguen aquí, organizándose, nombrándose, reclamando. Esa es una fuerza inquebrantable. La pregunta no es si tenemos con qué, sino si decidimos usarlo, si elegimos exigir con la misma energía con que resistimos, si nos atrevemos a imaginar futuros que nadie nos ha prometido pero que nos pertenecen, si participamos en los espacios de decisión, si hacemos la veeduría correcta.
Y hay razones para creer que sí. Cuando nos organizamos políticamente hemos logrado conquistas que parecían imposibles, lo colectivo tiene una fuerza que ninguna estructura de abandono ha podido silenciar del todo
¿Acaso la gente negra no merece vivir futuros mejores? ¿Estamos condenados a este eterno retorno? Eso depende, en parte, de si tú y yo decidimos seguir tratándolo como normal.
Sobre el Autor
CEO @NarrativasPrietas. Abogada con enfoque en Derechos Humanos. A través de su liderazgo en programas sociales y comunitarios, ha impactado a mas de 500 personas, especialmente a jóvenes y mujeres afrodescendientes. Fellow en liderazgo y construcción de paz, egresada de alta gerencia y seleccionada en programas con formación de alto impacto social.

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